Susana Villarán
Su despacho
Señora alcaldesa:
Tomé conocimiento de que su administración pretende aprobar una ordenanza que obligaría a que en todos los establecimientos privados abiertos al público se admitan conductas homosexuales, bajo pretexto de “no discriminación”, en nombre de la “igualdad”, y castigando con fuertes sanciones su incumplimiento.
Tal ordenanza fomentaría que en los citados locales se cometan actos que ofenden la moral cristiana profesada por la mayoría de la población limeña, sin que sus encargados ni clientes puedan defender sus convicciones morales. Es, por lo tanto, un claro atropello a la libertad de conciencia.
Los limeños no queremos, Sra. Alcaldesa, que nos imponga una agenda ideológica anticristiana que agravia nuestros más entrañados valores familiares. Usted no fue elegida para eso, sino para resolver los graves y crecientes problemas que aquejan a nuestra ciudad.
En consecuencia le insto a retirar y archivar de inmediato dicho proyecto de ordenanza.
En la seguridad de que atenderá este clamor ciudadano quedo de Ud.,
Atentamente,
La señora Alcaldesa de Lima está impulsando un proyecto de Ordenanza municipal que obliga a que en todos los establecimientos privados abiertos al público —tiendas, restaurantes, colegios (¡!), etc.— se admitan conductas homosexuales y congéneres (art. 1).
¡Sáquele TARJETA AMARILLA ahora mismo!
El proyecto se inspira en la llamada ideología de género. Esta corriente anticristiana, derivada del marxismo, pretende llevar la igualdad revolucionaria hasta el extremo de abolir las propias diferencias puestas por la naturaleza entre los sexos. Y de esa manera abre las puertas a la destrucción de la familia y a la implantación del caos anárquico, meta final del comunismo.
Pero lo que importa resaltar es que el mencionado proyecto ofende las convicciones morales y religiosas de la abrumadora mayoría de la población limeña. Y con ello atenta contra la libertad de conciencia, al exigir que los particulares admitan dentro de sus propios locales conductas que con justa razón rechazan.
El proyecto también dispone“campañas de sensibilización” y “educación” a favor de tales perversiones (art. 6). ¡O sea que quienes las practiquen pasarían a ser una categoría privilegiada de la población!
Asimismo impone castigos (multas y clausura) a los locales que se nieguen a permitir esas conductas. ¿Estaremos retrocediendo a las nefastas prácticas de la dictadura militar, cuando una mera crítica constituía delito de opinión penado con cárcel…? ¿Defender la moral cristiana pasará a ser una infracción punible?
Lo asombroso es que la Alcaldesa justifica esta cadena de absurdos alegando su condición de “cristiana y católica” y de mujer “coherente” (1). No hay coherencia posible entre decirse católico y promover conductas que la moral cristiana reprueba absolutamente: es más bien una manifiesta y grave contradicción (2).
¡Sáquele TARJETA AMARILLA ahora mismo!
Por esa razón, rechazar tal proyecto es un legítimo derecho, y un deber moral. Recordemos el desafiante show lascivo de parejas homosexuales, realizado en febrero pasado en el atrio de la Catedral de Lima: si se aprueba la controvertida ordenanza, se estará incentivando a que escándalos semejantes se trasladen de la calle al interior de locales privados, dejando a sus administradores y clientes sin posibilidad de defensa. ¿Qué diferencia hay entre esto y una tiranía antirreligiosa sobre las conciencias?
Frente a semejante despotismo se impone una resistencia pacífica, ordenada y organizada de la población para evitarlo. Invitamos a los limeños y a todos los peruanos a defender su libertad de conciencia, y a expresar respetuosamente desde ya su disconformidad y resistencia al proyecto, enviando una “tarjeta amarilla” de advertencia a la Sra. Alcaldesa.
Muchos ya lo han hecho. ¡Súmese a ellos! No deje pasar la oportunidad de defender sus convicciones cristianas y proteger su familia. El momento es ahora.
¡Muchas gracias!
¡Sáquele TARJETA AMARILLA ahora mismo!
Tradición y Acción
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Notas
1 Ver noticia: Villarán tras inaugurar marcha gay: “No aceptaremos discriminación”2 Ver Catecismo de la Iglesia Católica, No. 2357: Los "actos homosexuales son "depravaciones graves" (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10)" e "intrínsecamente desordenados", porque son "contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso" (destaques nuestros).